"Un equilibrio único se alza sin hacerse ostensible entre la vida y la muerte, entre los vivientes y los ya idos" María Zambrano. ¿Por qué a veces no queremos hablar de lo que es inevitable nombrar? Convertir en palabra, hacerla figura lingüística, en significante. ¿Qué fuerza nos lleva a enterrar ese sentimiento desfiguradamente innombrable en la profundidad de nuestro ser? Lo sentimos necesario, más que eso, abarruntamos que es vital hablar de ello. Pero eso ocurre cuando estas contigo mismo. Estar con nosotros mismos es una de las actividades que con más habilidad rehuimos todos. No intentes llamar a la puerta del corazón de cualquiera y preguntar por sus dolores sin la sincera intención de ser compasivo. Con uno mismo, sucede igual. ¿Existe un corazón que no sea doliente, que no haya padecido un dolor profundamente incurable?, ¿qué hacer con ello, entonces? Recordad esa fábula budista que cuenta la historia de una mujer que lloraba desconsolada por la muerte de ...
Extraemos dos reflexiones del libro "Meditaciones diarias para la gente altamente efectiva", (yo diría, afectiva). Para afrontar el mes de noviembre con actitudes que nos ayuden a modificar nuestro comportamiento, para bien. Reflexión 31 de octubre: "Pero ya sea que el cambio de paradigma nos empuje en direcciones positivas o negativas, o que se produzca de modo instantáneo o gradual, determina que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones. Nuestros paradigmas, correctos o incorrectos, son las fuentes de nuestras actitudes y conductas, y en última instancia de nuestras relaciones con los demás." Efectivamente, nuestro paradigma mental -es decir, nuestros esquemas mentales que utilizamos para resolver las situaciones que nos plantean los demás o la propia vida-, determinan el estilo y forma de comportamiento que tengamos. Para bien, o para mal. Sería un ejercicio saludable revisar qué tipo de paradigma manej...